martes, 14 de agosto de 2012

¿Por qué DIABLOS nos casamos?


Me parece mentira estar sentado escribiendo sobre el amor y las relaciones de pareja.  Debe ser culpa de este clima veraniego :)

Comenzaremos con un hecho real. Todos, absolutamente todos los seres humanos, en algún momento hemos sufrido o vamos a sufrir a causa del amor.

Las relaciones personales, en especial las de pareja, son algo complejas o por lo menos así lo creemos. Más adelante nos daremos cuenta del peso que tiene esta creencia en nuestra vida. Déjame preguntarte algo personal. 

¿Tienes pareja?  ¿Estás casado?  ¿Estás casada?  ¿Tienes novia o novio?  ¿Estás solo?  ¿Tienes planeado enamorarte algún día?

El Amor  .... Ahhhhh   ¡Qué bonito es enamorarse!

Qué bonitas son las relaciones, la excitación que produce el primer beso o cuando alguien que quieres se te acerca al oído y te murmura Te quiero. Sí, todo eso es tan bonito, entonces, 

¿Para qué diablos nos casamos? 

Por qué, cada vez que quiero hacer un comentario bonito sobre el matrimonio, los primeros que brincan son los casados y casadas, a decirme que lo mejor es vivir primero y casarse después.  Estás muy joven.  ... Vive la vida primero.  ¡ Diviértete ! 

No quiero afirmar que el matrimonio sea algo sencillo, pero tal como algunas parejas lo pintan, es más bien como el purgatorio. Pero, cómo es la cosa, ¿Más que vivir una relación, se sobrevive a la relación?

Sin ser experto en el tema, sin ningún tipo de conocimiento salvo a mi experiencia y ya después de vivir mis primeros 12 años en pareja, compartiré contigo lo que pienso.

No hay que engañarse, el amor es una necesidad del ser humano, es una sensación que nos acerca a lo divino y es, tal vez, la razón más convincente de nuestra propia existencia. Es tal vez lo más cercano a Dios porque es lo más irracional que existe ya que significa entrega absoluta y renuncia plena a uno mismo.

Si sabemos que amar es algo maravilloso entonces...

¿Qué pasa con las relaciones?  ¿Por qué, en la mayoría, de los casos se desterioran con el tiempo?

Fíjate, esto es típico, antes de casarse la novia con el novio.

Qué linda tu cabecita, vamos, ponla aquí en mi hombro.

Después de casarse. 

Vete para allá con el cabezón que se me duerme el brazo. 

Antes de casarse el novio con la novia.

Uuuyy que lindo tu lunar, ¡como me encanta! que sexy. 

Después de casarse. 

Anda para allá con la verruga que ya sabes que me da asco.

Como dicen por ahí: “uno le abre la puerta del auto a su mujer solamente en dos ocasiones en su vida: la primera, cuando el auto es nuevo y la segunda, cuando la mujer es nueva”.

Entre broma y broma la verdad se asoma.

¿Por qué pasan estas cosas en el matrimonio? Pienso que este es un problema de perspectiva, existe una enorme diferencia entre enamorarse y amar, por eso lo primero que pienso hacer en este capítulo es marcar esa diferencia.

Enamorarse es la sensación producida por la mezcla entre un interés consciente por otra persona y la sobrecarga de oxitosina y endorfinas producidas en nuestro organismo por influencia de miles de años de instintos acumulados en nuestros genes, entre ellos, la preservación de la especie, es decir, el impulso a reproducirnos.

Esa sensación que tenemos cuando estamos enamorados de estar como flotando en el aire, es resultado de estas  drogas internas que realmente nos ponen químicamente a volar. Este proceso, este cúmulo de reacciones físicas, son sólo el primer paso, es como si te encontraras una increíble parcela de tierra y que al verla te dieras cuenta que en ella se podrían sembrar muchas cosas, de repente, este hallazgo te produce mucha excitación, te pones a soñar en lo buena que será la cosecha y el futuro que te pintas es maravilloso.

Durante esta primera etapa, te aseguro, que no nos ponemos a pensar en el difícil proceso de trabajar la tierra, construimos castillos en el aire, no importan los obstáculos porque el amor lo puede todo. 

Mas adelante, nos damos cuenta que la tierra requiere de mucho trabajo y dedicación. Debes observar y soñar con ella. No existe tierra que se trabaje y se siembre sola. 

Después de  visitar algunas tierras durante la juventud, de repente encuentras una que te gusta, la miras, la exploras un par de veces y realmente te llama la atención, empiezas a sentir que la quieres, es cuando debes tomar una decisión. 

¿Es esa la tierra a la que le voy entregar toda mi vida? vaya que es una decisión difícil. 

Pasamos a la etapa dos, hay que invertir y la duda se apodera de nosotros.

Como cualquier proceso de inversión, pasamos un tiempo considerable tratando de analizar todos los pros y contras, escudriñamos hasta lo más profundo, preguntamos por dueños pasados y resultados, si sufrió plagas o heladas, qué fue lo que se cosechó, si algo salió mal y por qué. 

Si todo se encuentra bien y decides ir adelante, pasamos a la etapa tres, La plantación e implementación. Es hora de ponerse a trabajar. Si quieres obtener realmente buenas cosechas con tu nueva inversión, tienes que tomar una actitud correcta. No puedes empezar diciendo  lo voy a intentar.

Una inversión así requiere el cien por ciento de ti con una actitud de no dar paso a la posibilidad de
rendirte. Si te entregas a medias recibirás un resultado a medias y no existe el amor a medias. El amor que inspira libros y poemas no da cabida a tonos intermedios. Esa tierra, tu inversión, necesita de todo tu esfuerzo, dedicación y cariño, de otro modo, las semillas no crecerán como es debido y tu medio esfuerzo podrá llevarte a arruinar tu siembra.

El éxito de tu cosecha no depende, solamente, del esfuerzo que le pongas, también hay que estar conscientes que existen inclemencias de la naturaleza y hay que estar dispuesto a cuidar la tierra durante el  mal tiempo, es aquí donde se verá qué tanto la quieres y que tanto crees en ella.

¡Recuerda!... que siempre después de la tempestad viene la calma, no pienses que las inclemencias del tiempo serán ajenas a ti, las tormentas son parte de la naturaleza misma y del orden de las cosas.

El secreto es que te mantengas fuerte y cariñoso, el miedo lleva a la duda y la duda al error, un error puede ser muy costoso. Si mantienes la imagen de una cosecha exitosa dentro de tu corazón, cualquier problema podrá ser resuelto.

Tal vez, cuando veas venir una tormenta se te presente la tentación de ir en busca de otras tierras y mejores vientos, pero en realidad no necesitas buscar otras. Si te pasas el tiempo buscando de parcela en parcela, es probable que te llegue el invierno y con él se enfríe la posibilidad de sembrar.

La tentación, el éxtasis que produce buscar y conquistar, siempre estará allí, es lo fácil, es lo inconsciente, es lo que se produce sin esfuerzo alguno, pero, también esa emoción desaparece cuando nos damos cuenta que hay que agregar  trabajo, sacrificio y entrega personal, el secreto está en que le agarres el gusto a la relación. 

Si decides vivir una vida observando, disfrutando los momentos de excitación del primer encuentro, viviendo inmerso en la etapa de las fantasías, nunca cosecharás frutos y nunca ninguna tierra será realmente tuya.  Esto no es malo, simple y llanamente es otra forma de vivir.

Hace ya muchos años, un día que había discutido con mi pareja, salí de casa y fui solo a un cine. En vez de elegir la típica película de acción, vi una romanticona con Nicolas Cage y Penélope Cruz.

Een una escena, el padre de la protagonista que era Penélope Cruz, le pregunta a su hija que lloraba desconsolada porque su novio -Nicolas Cage- se había ido a la guerra:

  - ¿Sabes qué es el amor? 

¿Tú crees que amor es esa sensación de querer besar cada parte de su cuerpo? 

¿De no poder vivir sin él? 

¿De pensar que es como el aire que respiras?

NO, eso no es amor, eso es enamorarse. 

Amor es lo que te queda cuando esa sensación desaparece.

Puse una cara como la que puso ella en la película y me dije: ¡Diablos!  esto no es muy alentador, pero ahí el señor de la película añadió algo más que me dejó pensando o más bien despertó mi curiosidad: 

-“...Te suena poco excitante”-

La verdad si, pensé, como si él estuviera hablando conmigo, pero como contestando mi pensamiento dijo: 

-“No te equivoques, lo es, es excitante y más que eso”-. 

Creo que el viejo de la película tenía mucha razón. Él se refería precisamente al placer que puede tener un campesino al levantarse temprano con el amanecer, respirar el aire puro de la mañana, sentir el rocío en la cara para luego trabajar de sol a sol y disfrutar del esfuerzo de su trabajo al acostarse al final del día, con la satisfacción de quien está produciendo en su tierra. También creo que son pocas las personas que se atreven a averiguar qué tan emocionante puede ser trabajar a ese nivel, qué tan excitante puede ser amar a una persona.

Te puedes enamorar muchas veces, amar... eso ya es otra cosa. Amar está al alcance de todos, pero es un reto que pocos se atreven a tomar, implica una entrega total, mucho sudor y mucho esfuerzo. 

¿Qué tanto sueñas?  ¿Cuántas de tus fantasías las vuelves realidad?  ¿Cuántas has compartido y vivido con tu pareja? 

No esperes, actúa y hazlo hoy.

Toma el arado, ponte a trabajar, y si todavía no encuentras tu parcela o no te has animado, ¡apresúrate! porque no hay mayor placer que cosechar tu tierra en el amanecer de tu vida.

Un joven le pregunta a su abuelo:

- Abuelo ¿Cómo es que llevas con la abuela 50 años y queriéndose tanto? ¿Cómo lo han conseguido?

- Ay hijo, en mi época, cuando algo se rompía lo arreglábamos, no lo tirábamos a la basura.

Twitter: @francosoldi

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